Después de todas las tormentas, siempre llegan las calmas -esperemos que esta vez también sea así. Pero también es cierto que después de una gran crisis siempre surge un nuevo paradigma que nos cambia tanto a las ciudades como a los ciudadanos, y las relaciones simbióticas que mantenemos. Este virus va ser nuestro gran catalizador, que acelerará un proceso de maduración como sociedad, y nos situará en el puesto que definirá nuestro futuro para los próximos 20 años. No puedo evitar, al más puro estilo distópico, visionar qué nos podemos encontrar cuando todo esto pase. 1. El sentimiento de la fragilidad de la raza humana, que cohabita este planeta con otros seres vivos. Más de un par de veces he escuchado ya en alguna conversación la ironía de que sea un virus el que atente contra la vida de los humanos, sin afectar al resto del planeta. Y este virus nos obliga a frenar nuestro ritmo económico: menos contaminación, más aire puro....